18/06/2010
Meditacion de la semana 5. Domingo de Pentecostés
Lucas 9, 18-26
Lectura complementarias: Zacarias 12, 10-11 y Gálatas 3, 23-29
I - La vida es una búsqueda de identidad
Una de las grandes preguntas que se hace el ser humano a lo largo de la vida es la que gira en torno a la identidad. Preguntarse ¿Quién soy? Es algo que una y otra vez surge en la mente humana y en distintas etapas de la vida. La otra gran pregunta de la vida es ¿para que vivo? Ambas preguntas tienen que ver con una búsqueda del ser humano de encontrarle sentido a su existencia.
La filosofía, como su nombre lo dice, el estudio o conocimiento del hombre, trató a lo largo de toda su historia becar respuestas a estas preguntas. Las respuestas iban variando de acuerdo a los acontecimientos que iban surgiendo y de acuerdo a los “momentos políticos” y el lugar que cada uno ocupa en la sociedad. La respuesta no va a ser la misma si la pregunta viene de alguien que esta sentado en la plaza panza arriba, disfrutando de un buen pasar económico, o si viene de alguien que esta esclavizado, que ni tiene tiempo ni ganas de plantearse esa pregunta.
Sabemos que el gran conflicto en la etapa de la adolescencia es precisamente el de encontrar el sentido de la identidad propia, por eso tienen esa personalidad tan cambiante, una vez así y otra vez asa, hasta que encuentran su propia personalidad. Y todos los conflictos que se desarrollen en esta época de la vida son buenos y sanos, porque ayudan a buscar una identidad propia.
Uno de los mecanismos que utilizan los adolescentes y quedan reflejos de ese método durante toda la vida es la identificación con “modelos” a imitar: algún cantante, futbolista, político, etc. Es importante para los padres conocer estos modelos, ya que no siempre, se imitan las mejores cualidades de estos modelos. Esos modelos ayudan para “definirse”, es decir, consciente o inconscientemente elegir que quiero ser en la vida o con que me identifico en la vida. Podemos decir que responder a la pregunta ¿Quién soy? Tiene que también con una opción. Definir y defender una postura. Yo diría mas bien que la pregunta debería ser ¿Quién quiero llegar a ser?
En el marco de la feria del libro que se llevó a cabo en Santo Domingo a principios de junio, hubo una conferencia que trataba este tema. El conferencista se hacía la pregunta porque hoy en día la diversión de los adolescentes gira en torno a “boliches y alcohol”. Y una de sus teorías era justamente que hoy los adolescentes no tienen desde sus casas modelos claros porque los padres dejaron de ser padres, los docentes dejaron de ser docentes, etc. Y proponía como alternativa “volver a recuperar los modelos familiares y educativos” entre otras cosas.
Los modelos de la fe.
En esta búsqueda por encontrarle sentido a la vida, también necesitamos identificarnos con un esquema de fe, un esquema de creencias básicas que nos orienten y den sentido a esta búsqueda de identidad. En la charla de bautismo el otro día, hablábamos, de que es necesario tener un esquema de fe, creer en algo más allá de la vida terrena, para darle sentido a nuestra existencia. Tener un esquema religioso que ordene y de sentido a nuestra existencia, a nuestra pregunta, ¿para que vivo?
A lo largo de la historia han surgido varios modelos religiosos. Varias formas alternativas de creer en algo más allá de la vida terrena. Todas las culturas tienen algún esquema de creencias religiosas que le sirve a la civilización para darle sentido a las cosas. Algunos hablaban del Sol como la fuerza poderosa de la existencia, otros tenían toda una batería de dioses, buenos y malos, como el ser humano… Otros buscaron a grandes profetas de la historia, como Budha o Gandhi.
En la tradición Judía y en la cristiana, hay un Dios creador, que nos pide obediencia a través de los mandamientos con la promesa que si cumplimos con ellos, obtendremos la vida eterna. Si creían en Dios y obedecían sus mandatos les iba a ir bien en la vida. Cuando tenían fe en ese Dios creador, pudieron cruzar el mar Rojo, pudieron conquistar la tierra prometida… cuando no tenían fe, fueron prisioneros en Babilonia, fueron sometidos a la esclavitud.
Ese esquema de creencia, obedecer para que les vaya bien, se fortalece con la llegada al mundo del propio hijo de Dios, quien va a mostrar de que manera Dios quiere que obedezcamos los mandamientos, hasta, si es necesario, asumir la cruz.
Jesús como modelo a seguir
Ese Hijo de Dios, llamado Jesús, es el que encontramos en esta historia averiguando que opina cada uno acerca de él. Y acá la pregunta central para esta meditación:
¿Qué opinamos de Jesús?
¿Es un modelo a seguir para nuestra vida?
¿Es la idea de morir en la cruz o de asumir la cruz un modelo a seguir en una sociedad que nos habla del éxito como el único camino a seguir y quienes no son exitosos no tienen sentido en esta vida?
Hoy, como hace 2000 años, hay distintas interpretaciones acerca de Jesús: algunos, sumándose a esta nueva corriente religiosa perversa llamada “nueva era” que es la que justifica religiosamente el postmodernismo, afirman que Jesús era solamente un tipo bueno, que hablaba de cosas utópicas como el amor al prójimo, y que es un modelo para los idealistas. Lamentablemente encontramos a mucha gente, incluso a algunos que se proclaman cristianos, identificados con esta postura.
Otros, lo ponen en la lista de “profetas”, es decir hablan de parte del “ser superior” transmitiendo mensajes con buenas herramientas para vivir.
Otros, mezclando lo terrenal con lo espiritual, han hecho con Jesús, o usando a Jesús, fortunas, queriendo sanar y ayudar a la gente a cambio de grandes sumas de dinero.
Para otros, Jesús es el enviado de Dios. Alguien que Dios puso en el mundo para transmitirnos algo.
Para otros, es el Mesías, el hijo de Dios, o Dios mismo hecho hombre.
Jesús te pregunta a ti:
Jesús, en este relato, esta orando. En el Evangelio de Lucas esto es señal de que viene algo importante. Cada vez que pasaba algo importante, Jesús oraba. Y lo importante que estaba por pasar era que había llegado la hora de mostrarse como el hijo de Dios. Es decir, asumir el destino para el que había sido designado.
Para eso quería asegurarse de que la gente de su entorno comprenda lo que estaba pasando. Y por eso pregunta acerca de que opinaban los demás de él.
A los adolescentes, para volver con el tema, les importa mucho saber que opinan los demás de ellos. Los propios adolescentes se preguntan entre ellos, ¿Qué opinas de mí? ¿Te gusta lo que hago? Etc.
Nosotros también lo hacemos: preguntarnos una y otra vez, que opinan los demás acerca de nosotros. Quizá ya no con preguntas directas, pero si actuamos con ese temor a lo que opinen los demás.
Jesús quería saber que se comenta en el pueblo de él. El iba haciendo cosas y la gente iba reaccionando. A favor o en contra. Una cosa que tenía Jesús es que no pasaba desapercibido. O lo querían o o odiaban.
Pero después de saber lo que opinan los demás, le pregunta directamente a los discípulos: ¿y para ustedes, quien soy yo?
…
Quiero invitar a cada uno de ustedes a que se imagine que esta con Jesús y Jesús le hace esa pregunta: ¿Quién soy yo para vos? Lo tenemos ahí enfrente, cara a cara, sabemos que no le podemos mentir. ¿Quién es Jesús para mí? Tomate el tiempo que sea necesario para pensar bien la respuesta.
…
Una de las cosas queme gusta mucho de Jesús y especialmente del evangelio de Lucas que trabaja muy bien el tema de la sanidad, es que no nos deja la pregunta abierta sin una orientación para la respuesta…
A la pregunta, ¿Quién es Jesús para mi? Tendríamos que hacernos otras preguntas:
¿Estoy dispuesto a remar contra la corriente de una sociedad que solo mide al hombre por lo que tiene económicamente y no por lo que es?
¿Estoy dispuesto a renunciar a mis propios proyectos personales, negarme a mi mismo, por seguir las enseñanzas de Jesús?
¿Estoy dispuesto a confesar siempre mi fe incondicional por Jesús, aunque eso me cueste perder amigos, perder un lugar de pertenencia, perder la familia?
¿Estoy dispuesto a cargar esa cruz cada día en la certeza de que habrá una recompensa en el más allá?
….
Seria lindo que después de la meditación nos tomemos unos minutos de silencio para pensar estar respuestas.
Si respondemos si a estas preguntas, y asumimos realmente el compromiso de ser discípulos de Jesús, podemos tener la certeza que nuestras vidas tienen sentido.
Ser cristiano no pasa por armar imágenes que muestren a otros los ideales que profesamos. Ni pasa por hacer grandes y lindos discursos acerca de la fe. Ni pasa por ir al culto todos los días. Pasa por un compromiso real por lograr que se cumplan los mandatos de Jesús en esta tierra.
¿Estoy dispuesto a amar incondicionalmente al otro, aunque sea diferente a mi, aunque me haya hecho daño?
¿Estoy dispuesto a ayudar a otros a llevar su cruz, la cruz del sufrimiento, del dolor, de las injusticias?
Ya tenemos demasiadas cruces y crucifijos por todos lados. Y a juzgar por el tamaño de algunas cruces, nuestra tierra debería ser ya un paraíso eterno, pero la realidad es otra: tomemos la cruz del seguimiento proclamando a Jesús como Mesías y luchando porque el amor que el nos transmitió se haga una viva realidad en nuestra comunidad. Que realmente todos podamos decir padre, porque somos hermanos, hermanos de verdad.
Amén.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada