21/07/2010
Meditación para el domingo 25 de julio 2010
Lucas 11, 1 - 4. Textos complementarios: GN. 18, 16-33 y col. 2, 12-14
AMÈN. ¿Sabemos en Quien hemos puesto la confianza?.
No nos expongas a la tentación.
(¿De qué males necesitamos ser librados y cuáles nos tientan más?)
¿Cuántas voces de sirena? (seductoras) escuchamos, Señor: la vida fácil del consumismo, del egoísmo insolidario, del materialismo, del bienestar escandaloso a costa del malestar de otros, la vida cómoda del “no te compliques la vida”, ¿si no vas a cambiar nada, para qué meterte?, ¿no te toca a ti, que lo hagan ellos si les interesa tanto?? ¡Cuántas voces de sirena!
Las podemos escuchar, aceptar y caer en sus redes, sin sentirnos esclavizados. Y sabemos, aunque no lo parezca, que nos esclavizan. ¿A qué otra cosa nos lleva la tentación del dinero, la tentación del tener más a toda costa?; la tentación del poder que domina y doblega, en vez de servir; la tentación de la fuerza que pisotea, de la ideología (social, política o religiosa) que hace callar al que piensa distinto, la del autoritarismo que monopoliza la verdad?
¿A qué otra cosa nos lleva la autosuficiencia, el orgullo, el creernos superiores, la prepotencia, la indiferencia, la intolerancia??
No queremos caer en estas redes, No queremos caer en el MAL. Por eso te decimos: LIBRANOS DEL MAL
Líbranos también del mal de la desconfianza hacia Ti, del evitar Tu propuesta.
Ayúdanos a apostar a tu Gracia, que es Tu Presencia misma con nosotros, la que nos hace fuertes, la que nos humaniza, la que nos libera.
Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos han hecho mal.
(¿Qué nos ofende y en qué ofendemos a los otros; y a Dios?)
Señor, cuántos miedos y congojas desaparecerían de nuestras vidas, si tuviéramos la experiencia de sentirnos perdonados. Qué alivio cuando contemplamos la figura del hijo que retorna a casa y lo espera el abrazo incondicional del Padre. Qué hermoso y exigente es saber dar y acoger el perdón, ¿podemos ser capaces de perdón si no perdonamos? Danos un corazón como el Tuyo, aunque nos cueste perdonar y ser perdonados, aunque las heridas permanezcan abiertas, aunque los otros sean tan distintos de otras opiniones, de otros partidos, de otras religiones, o de otras ideologías.
Danos cada día el pan que necesitamos.
(¿Qué es lo imprescindible para vivir dignamente?)
¡Qué gran regalo es la vida! Gracias, Señor por ese DON. Por la historia personal y familiar, por todo lo positivo que hemos recibido, por tantos que han colaborado con nosotros, por las vivencias de amor, de amistad, de comunidad, de educación, de solidaridad.
Gracias por el PAN: el pan material, alimento de cada día; el pan cultural de nuestra educación cotidiana; el pan de la paz, de la serenidad; el pan de la alegría, de la justicia, de la libertad; el pan de la Buena Noticia, que aún hoy, Jesús nos testimonia a través de tantos hermanos nuestros.
Queremos, Señor, ser PAN: para darnos a los demás, para que a nadie le falte, para que nadie sufra el hambre de ternura y el hambre de sentirse dignamente respetados y cuidados.
Queremos también Señor, ser capaces de recibir el pan que nos das a través de los demás y así enriquecernos mutuamente. Danos Señor de ese “otro pan” el pan de tu Mensaje, el pan de tu Presencia en medio nuestro.
Venga tu reino.
(¿Cómo podemos ayudarte a construirlo?)
A veces creemos que ese Reino se pone en marcha sin que nadie trabaje, como ocurre con los hongos que nacen después de una lluvia. Es cierto que la semilla crece por sí sola, pero Tú siempre estás haciendo Tu parte, y muchas veces nosotros “nos dormimos en los laureles”. Sabemos que el Reino tiene fuerza por sí mismo, pero Tú has querido darnos parte en la tarea; para que crezca con nosotros y por nosotros.
Hemos de reconocer que somos huidizos, escapistas, que nos cuesta implicarnos y ser constructores de fraternidad/sororidad. Ojalá que abramos los ojos y veamos lo desorientados que andamos, que tratemos de enderezar lo torcido y encaminar nuestros despistes. Ojala que sintamos el calor y la fuerza de tu mano, que vislumbremos tu Presencia con nosotros.
Tú vas trabajando TU REINO con nuestras manos y vas actuando TU VOLUNTAD por medio nuestro. Siempre nos estás invitando a ser colaboradores tuyos, e invitando a usar herramientas que preparen la tierra donde sembrarás tus semillas. Queremos lo que Tú sueñas: una nueva manera de entender la vida, un estilo de convivencia más fraterna y por eso más humana, unas relaciones menos intolerantes y más cargadas de ternura.
Inspíranos el diálogo sincero de quienes saben buscar juntos.
Esta es tu voluntad, no la del fatal “que sea lo que Dios quiera” o el “Dios lo ha querido así” , expresiones con las que echamos sobre tus espaldas nuestras indiferencias frente al dolor ajeno; quizás esto fue lo que pensaron los dos que siguieron de largo frente al caído en el camino.
En realidad SABEMOS LO QUE TU QUIERES: que defendamos la vida, que construyamos la justicia, que alentemos la libertad, que vivamos solidariamente
Alguien ha dicho “La Gloria de Dios es la vida del hombre” ¿acaso se podría expresar mejor?
Tú no estás a favor del llanto y del dolor, no te alegras con nuestras desgracias ni las planificas como “pruebas” para que nos ganemos el cielo. ¡Tantas veces deformamos tus deseos con nuestra comodidad y nuestros prejuicios!
La ley del menor esfuerzo campea en nuestros ambientes. Por favor, ¡ayúdanos a interpretarte cada vez mejor!
Santificado sea tu nombre.
(¿Cuál es el nombre con el que deseas ser llamado? Yhwh? Elohim? Dios?)
Cuántos títulos, cuántos apellidos, cuántos apelativos usamos para contigo: Todopoderoso, Omnisciente, Legislador, Justo Juez ¿cuál es el que más te gusta? Algunos nos suenan demasiado lejanos, otros Te presentan como indiferente a nuestra vida y a la vida de los más indefensos.
Pero nosotros hemos experimentado y sabemos que quieres nuestro bien; que nos sueñas herederos de Tu Creación y hermanos entre nosotros. Esta es la mejor manera de reconocerte Santo, Santo, Santo.
Ayúdanos a fiarnos de Ti, a que nos comprometamos Contigo y que nos arriesguemos a llamarte
Padre… nosotros agregamos que estás en los cielos
Esto es lo que nos enseñó nuestro HERMANO JESÙS EL NAZARENO. Nos enseñó que estás muy cercano y que eres muy distinto a nosotros. Que Tu sueño es tratarnos como hijos y acampar entre nosotros, sin dejar de reconocer que superas todas las imágenes que podamos hacernos de Ti. Que siempre estás más allá de nuestras palabras y de nuestros conceptos
Sabemos que te podemos sentir cerca en la sencilla y solitaria oración de la mañana, en los mil servicios sencillos de cada día, en la danza y en la fiesta del Reino que avanza.
Si Tú eres PADRE, es que tenemos un HOGAR que siempre nos espera, una meta hacia la que vamos caminando entre mil tropiezos. Mientras tanto TE sentimos CERCA y queremos vivir al calor de tu MATERNAL TERNURA. Te pedimos la Gracia de sentirnos en Tus manos, con confianza y sin miedos? Sobre todo te pedimos que nos ayudes a superar el Miedo al Miedo, el miedo a vivir como hijos y hermanos, por todo lo que ello nos pueda acarrear.
Gracias por el regalo que nos hiciste en JESÙS. Él nos habla de Tus utopías en cada momento de la historia. Por Él y su EVANGELIO nos atrevemos a decirte, más allá de nuestras incoherencias, Abba-Papá. Así lo has querido, es la lógica de tu AMOR dispuesto a dejarse vulnerar.
Gracias PADRE NUESTRO
Padre,
Santificado sea tu Nombre,
Venga tu Reino;
Danos cada día el pan que necesitamos;
Perdónanos nuestros pecados,
Porque también nosotros perdonamos
A todos los que nos han hecho mal.
No nos expongas a la tentación.
(Lucas 11,1-4)
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