Nuestra Historia

La comunidad protestante está presente en la zona desde 1928 cuando el 8 de julio de ese año se celebró el primer culto y el 22 de julio de ese mismo año se funda la Comunidad Evangélica de Santo Domingo. Desde ese entónces se trabaja para la construcción de un templo, poniéndose la piedra fundamental el 18 de abril de 1929. Se inaguró el mismo el 29 de setiembre de ese mismo año.
Desde los comienzos, la comunidad evangélica ha estado presente en la vida del pùeblo con sus aportes y su testimonio de fe.


25/02/2011

Mditacion de la semana del 27 de febrero 2011

Meditación sobre Mateo 6,24-34

Una de las tantas perversidades de nuestro sistema llamado (en realidad mal llamado) Neoliberal, es el habernos hecho creer que el proyecto cristiano de amar y ser solidario con los mas necesitados, ya no tiene sentido. Ahora el Dios del amor al prójimo como a ti mismo, se transformó en el Dios del amor a mi mismo, sin importar el prójimo… el amor al tener, al acumular. La desesperada carrera por consumir la ultima tecnología del mercado, es lo que más evidencia este paso que se dio en el género humano de una libertad comprometida para amar al prójimo a un conformismo consumista que solo piensa en si mismo.
Al abandonar nuestra creencia cristiana, hemos dejado de ser personas para ser, en el mejor de los casos, clientes consumidores, o si no, directamente, material de descarte, resaca social, o el epíteto que le queramos poner y que se agrava a atenúa de acuerdo al gobierno de turno. Día a día se insta a consumir cosas… que se tiran y contaminan, sin pensar en las generaciones siguientes. Comienza la explotación por parte de algunos seres humanos a otros seres humanos y se considera como “recursos” a otras formas de vida como la flora, la fauna, el suelo, el agua. Todo pasa a ser objeto de consumo.
Es quizá por eso que estas palabras de Jesús, no te preocupes por la comida, por el vestido, suenan extrañas a nuestros oídos. ¿Y no es eso acaso la fe, confiar plenamente en que Dios proveerá? ¿Qué significa, sino, abandonarnos en manos de Dios y confiar en él? Otra vez constatamos que el gran problema pasa por el confiar en alguien, o en algo, ajeno a mí. Hemos cambiado de actitud porque nos cuesta confiar en Dios… nos cuesta confiar en el “otro”. Siempre tenemos una buena excusa para no confiar. “¡con que intensión se vendrá ahora!” Y cuando no hay confianza, no hay amor…. Hay miedo. Y de eso se trata. Para amar al otro, tengo que confiar en él…. Sacarme el miedo. Como aquel famoso cuento de un niño que en lo alto de un techo y en medio de la oscuridad no ve a su padre pero escucha su voz. “tírate que yo estoy debajo de ti y te protegeré” y el niño se tira confiado.
Hemos perdido esa confianza en el proyecto de Dios. Por eso nos hemos vuelto egoístas, confiamos solo en nosotros… y hasta a veces ni en nosotros… por eso hay tantos sicólogos en nuestra sociedad.
Pero volviendo a nuestra falta de amor al prójimo que ha generado este sistema, un pastor y doctor de nuestra Iglesia, René Krüger, a quien todos seguramente conocen, dijo ya en el año 2006:
La crisis socioeconómica sufrida por más de la mitad de la población mundial se revela como una crisis espiritual y de valores, pues el análisis ético y teológico de la situación evidencia que no estamos ante efectos secundarios de procesos de por sí benignos ni de destinos trágicos ocasionados por la “mano invisible del mercado”; sino de decisiones muy fríamente calculadas por quienes manejan a nivel mundial el poder económico, político y militar.
Podemos deducir de este pensamiento que esto fue un proceso que se fue dando y que muchos fueron conscientes de esto y se beneficiaron con este sistema. Y podemos decir también que en parte… en gran parte la iglesia cristiana tuvo que ver con este proceso y no puede sentirse ni ajena, ni desentendida o sorprendida de la situación. Es por eso que uno podría preguntarse si es que la iglesia cristiana, respectivamente sus líderes, vivieron en una hipnosis durante 20 siglos, creyendo un cuento de hadas contada a los niños… o es que esa utopía de creer en el amor al prójimo como a uno mismo la vivieron así, como una utopía, como un sueño, como un ideal a alcanzar que, por estar tan distante, lo dejaron ahí lejos de todas las concreciones, como lo han puesto a Dios, al desafío de vivir plenamente su Reino ya en la tierra, y todo eso que incomoda o de lo que no queremos responsabilizarnos.
La iglesia como portadora del mensaje de Cristo, ese “modelo” social de amor al prójimo como a ti mismo… debió en algún momento de su historia, perder fuerza… tanta que ha permitido que hay gobierne la mentalidad contraria a esa postura cristiana.
Y mientras hoy estamos sentados en la iglesia adorando a aquel que propagó el amor al prójimo, miramos o escuchamos de brazos cruzados que en Salta hay niños que se mueren de inanición, mientras se les ofrece cariñosa y perversamente computadoras a los niños para que accedan a la tecnología; o que en Formosa unos funcionarios encargados de amar al pueblo (que sería su prójimo) se quedan con los planes de ayuda social… que en Buenos Aires las políticas económicas de gastar poco y facturar mucho hacen que los transeúntes de la ciudad corran constantemente el riesgo de que les llueva un balcón del cielo… o se inunden… o que no vuelvan a casa…que en las zona de los glaciares y otras montañas se están explotando minerales y recursos valiosísimos por unas migajas de pan… explotando a los trabajadores de una manera inhumana…y tantas otras cosas que terminamos cerrando nuestras mentes y nuestros oídos, pero no porque nos sentimos saturados por tanta información, sino porque en el fondo nos siguen resonando las palabras que el Evangelista Mateo puso en boca de Jesús: “busca primero el reino de Dios”…
Y mientras sigamos conformándonos con el consumismo…. En vez de comprometernos con esa propuesta radical y utópica de luchar por el bienestar de mi prójimo, ese buscar el Reino de Dios va a quedar cada vez más lejos. ¿Buscarlo dónde? ¿Nos acordamos donde lo escondimos? ¿Lo sabrá la iglesia?
Las palabras de Jesús son claras, no se puede jugar a dos puntas: o nos jugamos por el prójimo y luchamos por un bienestar común de armonía y sustentabilidad para todos, al que podríamos llamar de alguna manera “Reino de Dios” o nos jugamos por un bienestar personal que implica estar nosotros bien sin que me conmueva un pelo al saber lo que pasa en Salta, en Formosa, en Misiones con las represas y en tantos otros lugares….
O apostamos a Dios y su Reino o apostamos al proyecto perverso del Diablo disfrazado en este modelo de bienestar personal para unos pocos.
Y de eso se trata ser cristiano: confiar en el proyecto de Dios. El proyecto de Dios que es para todos, todo el prójimo, no solo para los que tienen “suerte” y les va bien.
Y para que esto nos quede más claro, Jesús nos invita a observar la naturaleza, los pájaros, las flores y todo lo que nos rodea. ¡Que felices que son! Que agradecidos que son a Dios, deleitándonos con su belleza y con sus cantos. Y despreocupados… no atados al sistema. Desapegados a las cosas.
La última enseñanza es esta: solo cuando nos desapegamos de las cosas que marcan la diferencia con el prójimo, el que mejor viste, el que más gasta en comida, etc… podemos amar plenamente al prójimo y preocuparnos también por su bienestar.
Eso es quizá lo que debamos aprender en Salta, en Formosa, en Misiones, en tantos lugares…. No apegarnos a los bienes materiales que se apolillan o son motivo de envidia y discordia, y tratar al “otro” o a los otros no como cosas, sino como hermanos….
Y creo que ahí es donde vamos a poder buscar el Reino de Dios y estaremos haciendo lo que Dios exige…. Para recibir todo lo demás como premio.

Pablo Münter

EL MENSAJE DE LOS PÁJAROS
Cierto día se reunieron algunos pájaros para compartir sus experiencias.
Yo soy el pájaro enjaulado, dijo un canario desde su jaula, limitada pero segura. No tengo que preocuparme por la comida, ni el agua, ni corro el peligro que me coma el gato. Canto para alegrar a mis dueños, salto de un palito a otro y así paso la vida; estoy limitado pero seguro.
Levantado el ala pidió la palabra uno que se presentó como el pájaro que comió y voló. Yo soy oportunista, me interesan los lugares por lo que me puedan brindar, cuando no hay más me voy a otra parte, y listo!.
Pegando un saltito habló una triste avecilla que se presentó como el pájaro al que le cortaron las alas. Yo represento a los que quieren y no pueden; los que llevan el vuelo en el alma pero no le rinden las alas. La vida para estos solo consiste en desear y no alcanzar.
Yo también quiero decir algo, dijo el pájaro en mano asomándose por entre los dedos de una mano. Yo represento a los que se conforman, no me hablen de correr riesgos, más vale pájaro en mano que cien volando, o dicho de otra manera: Mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer.
En eso interrumpió otro pájaro. Soy el pájaro de mal agüero, represento el infortunio y la desgracia, nadie me quiere, pero siempre hallo lugar para tomar parte en la vida de los mortales, dijo, mientras observaba a un conductor distraído.
Varios pájaros más dieron su mensaje hasta que dos pajarillos pidieron la palabra. Somos los dos pajarillos de los cuales hablo una vez Jesús, cuando dijo: ¿No se venden dos pajarillos por unas monedas? Sin embargo el Padre celestial los tiene en cuenta ¿Cuánto más valen las personas que los pajarillos? ¿Por qué se preocupan los hombres? ¿Acaso temen al pájaro de mal agüero? ¿Porque no confiar en Dios y vivir como un pájaro libre que jamás dejara de ser alimentado? ¿Por qué viven algunos como un pájaro enjaulado en estructuras humanas cuando el Señor Jesús ya pagó el precio por su libertad? En un solo sentido el pájaro en mano tiene razón, y es cuando se encuentra en las manos de Jesús, que no lo ahogará sino lo protegerá y le dejará crecer las alas para que vuele en plena libertad por la vida sobrenatural que solo se encuentra en Jesús.

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