Nuestra Historia

La comunidad protestante está presente en la zona desde 1928 cuando el 8 de julio de ese año se celebró el primer culto y el 22 de julio de ese mismo año se funda la Comunidad Evangélica de Santo Domingo. Desde ese entónces se trabaja para la construcción de un templo, poniéndose la piedra fundamental el 18 de abril de 1929. Se inaguró el mismo el 29 de setiembre de ese mismo año.
Desde los comienzos, la comunidad evangélica ha estado presente en la vida del pùeblo con sus aportes y su testimonio de fe.


05/03/2011

Meditacion de la semana del 5 de marzo

Mateo 7, 13 -29


Complementos: Salmo 31,1-5 y 19-24/Deuteronomio 11:18-21 y 26-28 / Romanos 1, 16-17y 3:22-28(31)





Este es el último bloque del Sermón del monte. Aquí Jesús insiste en tres aspectos que giran en torno al mismo tema: como construimos nuestra vida para llegar a la felicidad de la cual hablaba al comienzo. Y él dice que hay un solo camino, aunque en la vida se presenten dos. Y ese camino, es angosto, es decir, es un camino que hay que ie trabajándolo, no es fácil.

Es como todo en la vida. Yo puedo contar mi experiencia personal cuando decidí dejar de fumar, No fue fácil, créanme. De repente, parecía que todos a mí alrededor se habían empecinado en hacerme fracasar. Todos fumaban a mí alrededor y, peor aún, me convidaban. Y hasta me miraban mal si yo no aceptaba fumar con ellos. Para salir adelante, y a Dios gracias hace ya mas de 17 años que no fumo más, tuve que apartarme por un tiempo de la vida social. Y lo que es más curioso, y esto no pasa solo cuando fumamos, es que pude dejar de fumar cuando nadie de mi entorno me insistía en que lo dejara. Cuando eso pasaba, que me insistían en que lo dejara, más fumaba. Es como una reacción sicológica, una resistencia interna.

Lo mismo me pasó con el alcohol, cuando decidí dejar de tomar porque me estaba convirtiendo en un alcohólico. Cada fiesta, cada encuentro de amigos…. La misma historia.

Encontrar el camino para salir adelante tiene una puerta muy angosta, difícil, muy difícil. Pero no es imposible pasar por ella. Probé de todo, desde el “tomar conciencia”, reemplazar una cosa con otra, hacer terapia, etc. Nada parecía ayudarme. Y en esa búsqueda del camino angosto me pasó, como dice Jesús, que me encontré con un montón de supuestos “amigos” que trataban de hacerme ver lo bueno que es tomar un poco de alcohol cuando se está en una reunión: que es estimulante, que anima, etc. O al revés, me hacían creer que para contar algún problema que uno tenía muy adentro era necesario tomar un poco de alcohol, liberarse.

¡Que equivocado que estaba yo! Creía que era fácil, que la puerta era ancha. Que era solo decidirse y punto.

Créanme. Tuve que trabajar mucho. Sobre todo en esos momentos, una fracción de segundo, que había que decir, “no gracias, no bebo”. En ese momento que había que cerrar la mente a las expresiones, “pero vamos, un traguito no te va a hacer nada”. Cambiar de canal cuando había una propaganda de alguna bebida alcohólica que junto a la bebida te ofrece fiesta, mujeres, autos….

No digo que mis amigos hayan sido malos… sino que no lograron entender mis luchas y acompañarme en ellas, ni mucho menos festejar mis logros y llorar con mis fracasos. Muchas veces, sentía una lucha interior, como enm los dibujitos animados, una voz que me decía: “dale disfruta de la vida” y otra voz que me decía: “se fuerte, resiste”. Y mas de una vez tuve que acudir mentalmente a pedirle a Jesucristo que me de fuerzas para no fracasar en ese segundo apremiante.

Esto lo cuento simplemente como una ilustración para entender que lo que significa “la puerta angosta”: es un camino que hay que trabajarlo, es un proceso y una constante lucha.

Jesús sabe de eso, y por eso al final del sermón del monte nos ilustra con el ejemplo de las dos bases, las dos formas que tenemos de encarar nuestra vida: o lo hacemos sobre castillos de arena, o lo hacemos sobre una roca firme. Hacerlo sobre la arena significa no planificar la vida: no tener en cuenta cuales van a ser las consecuencias en mi vida cuando vengan las tormentas.

Hacerlo sobre la roca significa tener claro que, cuando vengan las tormentas de la vida, podemos aferrarnos a algo firme y fuerte, que es la Palabra e Jesucristo. El puede ayudarnos en esos momentos de flaqueza y duda.

Seguramente, cada uno de nosotros conoce a alguien que esta luchando con su vida, o uno mismo que esta luchando en su propia vida… no solo con el alcohol, sino con las angustias y preocupaciones de la vida: en la pareja, con los hijos o algún otro familiar, en la salud, en el trabajo, con los fracasos de la vida, tantas cosas que tientan a tomar el camino más fácil, el esconderse de la realidad y escudarse detrás del alcohol o las drogar, u otra salida facilista.

Seguramente cada uno e nosotros puede tener una oportunidad de acercarse a ellos, de escucharlos, de ayudarlos a que manifiesten sus preocupaciones y angustias y puedan “sacar a luz” sus angustias para poder trabajarlas. No con palabras facilistas, “ya se te va a pasar” o alguna de esas respuestas prefabricadas que muchas veces decimos y usamos, sino con el corazón, con verdadera intención de ayudar, de dar buenos frutos.

Para ayudar a alguien que esta angustiado por la causa que sea, debemos hacer tres cosas:

En primer lugar oírlo, es decir escuchar con el corazón, no esperando a que termine de hablar para darle nuestra receta, sino tener el mismo sentir que él (eso es el verdadero significado de tener compasión), calzarnos sus zapatos y andar con ellos un rato, respetándolo y amándolo desde sus sentimientos.

En segundo lugar, estar siempre ahí. No con el dedo acusador, dedo que muchas veces usamos los cristianos para señalar a estas personas que han errado el camino, según nuestra perspectiva. Una persona que esta en las ruinas no necesita de la acusación o de la culpa del pecado. ¿Recuerdan a los amigos de Job, que cuando Job lo perdió todo, le decían “por algo será”, “Dios te esta castigando por algo”? Esos son los lobos disfrazados de corderos. Muchas veces, los cristianos actuamos como esos amigos de Job.

En tercer lugar, ayudarlo y alentarlo a que, con los restos que dejaron la tormenta, o la tempestad de su vida, pueda reconstruir su vida, su casa, su personalidad, con fundamentos sólidos, un fundamento fuerte como la roca que ayude a soportar las próximas tormentas.

Nosotros cristianos, sostenemos que esa roca firme y sólida es la Palabra de Jesús. No una palabra hueca y vacía, que le hace decir a Jesús, “no todos los que hablan en mi nombre entraran en el Reino de Dios, sino solo los que hacen mi voluntad. La Palabra del Evangelio es una Palabra que construye, que llena de paz y felicidad. Por eso Jesús comienza su sermón con las bienaventuranzas, es decir una Palabra que tiene que ayudar a que cada uno encuentre la felicidad verdadera en su vida. Y ese es nuestro compromiso cristiano: ayudar a que cada ser humano, por ser hijo de Dios, pueda encontrar el camino, la puerta que lo lleve a la felicidad verdadera y pueda construir su vida con esa roca firme, que es la presencia de la verdadera felicidad divina.

Y para finalizar, solo un pregunta que te ayude a meditar un rato: ¿Cuáles son las bases de tu vida?

Que ese Dios que te ofrece la felicidad eterna te acompañe en tu momento de meditación.

Amén

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