Nuestra Historia

La comunidad protestante está presente en la zona desde 1928 cuando el 8 de julio de ese año se celebró el primer culto y el 22 de julio de ese mismo año se funda la Comunidad Evangélica de Santo Domingo. Desde ese entónces se trabaja para la construcción de un templo, poniéndose la piedra fundamental el 18 de abril de 1929. Se inaguró el mismo el 29 de setiembre de ese mismo año.
Desde los comienzos, la comunidad evangélica ha estado presente en la vida del pùeblo con sus aportes y su testimonio de fe.


12/12/2011

Una navidad sin alcohol


Estimadas y estimados:
Se acercan las Fiestas de Navidad y Fin de Año, largamente esperadas por muchas personas y por muchos motivos. Cada cual tiene sus razones: regalos y golosinas los más pequeños, añoranzas y recuerdos de infancia los mayores, descanso los estresados, encuentro familiar quienes  durante el año laboral alegan tener poco tiempo para la familia. Y también están quienes esperan con ansias estos días para poder comer y beber sin control ni límite alguno.
No tengas miedo: no levantaré el dedo acusador embadurnado en moralina barata. Simplemente me permito plantear una pregunta:
¿Te has planteado alguna vez pasar las Fiestas sin bebidas alcohólicas?
Si esta pregunta te parece atrevida, desubicada o acusadora, la puedes tomar así – y podemos terminar la cosa aquí. Pero si te interesa entrar en diálogo sobre un problema sumamente agudo con el que viene luchando buena parte de la gente que festeja Navidad y Año Nuevo, te invito a seguir leyendo.
Creo que no es necesario presentar las estadisticas de todos los estragos que causa el alcohol a lo largo del año y especialmente en feriados, fines de semana largos, cumpleaños, Navidad y Año Nuevo. Hígados reventados, resaca inaguantable, accidentes fatales, violencia en el hogar, sufrimientos innombrables de esposas e hijos (algunas veces, también de esposos), vergüenza de los familiares, infartos y muchos males más son evidencia de que el alcohol no brinda alegría, sino tristeza, dolor, penas y muerte.
Millones de personas moderadas o abstemias como también todos los alcohólicos recuperados pasan año tras año todas las fiestas sin beber una sola gota de alcohol, y las pasan bien. Muchísimo mejor que todos aquellos que creen que sin alcohol la Navidad no es Navidad, que no tiene límites en su desesperada sed por alcohol y que no paran hasta llegar a la ebriedad, agregando así otra cuota más de destrozo físico, psíquico, familiar, social, económico y espiritual a su proceso de autodestrucción. Y todo eso lo hacen para “festejar” el cumpleaños de Aquel que vino para traernos Vida, y Vida en abundancia. ¡Qué tremenda contradicción!
¿Qué tal si planteas esta pregunta en el seno de tu familia como también entre tus amistades? ¿Y por qué no en tu Iglesia? Quizás sea una significativa ocasión para reflexionar sobre nuestra relación con Aquel cuyo nacimiento celebraremos dentro de dos semanas, como también para hacer un alto y pensar sobre nuestra propia vida.
A tu disposición, por si quieres dialogar sobre este planteo; y con los mejores deseos para una bendecida y bienaventurada Navidad con vida sana, felicidad familiar, crecimiento espiritual y encuentro comunitario,
René Krüger

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